Malaquías
Malaquías

J. Koechlin - 2000

El título de esta colección proviene de Hechos 17:11, donde los bereanos «escudriñaban cada día las Escrituras». Su objetivo es acompañar la lectura diaria y consecutiva de la Biblia con breves explicaciones y exhortaciones prácticas que ayuden a sacar mayor provecho de la Palabra de Dios.

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Capítulo 3

El juicio es inminente – Llamado al arrepentimiento

Malaquías significa mensajero de Jehová. Al citar el versículo 1 el Señor Jesús aplica este título a Juan el Bautista, encargado de preparar delante de Él el corazón de su pueblo (Mateo 11:10). El rechazo del Mesías después del de su precursor suspendió el curso de la profecía. El actual tiempo de la Iglesia es pasado por alto y en el versículo 2 vemos como Jehová vuelve a tomar sus propósitos acerca de los hijos de Leví mediante un trabajo de afinación y depuración (v. 2-3; Salmo 66:10; Job 28:1).

Hay quienes observaron al artesano fundidor ocupado en purificar el mineral de plata. Él se sienta junto al crisol mientras dura la fusión.

La operación solo se acaba cuando su propia imagen se refleja nítidamente en el brillante metal.

¡Notable ilustración de lo que el Señor cumple en cada uno de nosotros! Él sabe ordenar nuestras circunstancias; a veces atiza el fuego de la prueba a fin de quitarnos toda impura aleación. Proseguirá su paciente trabajo hasta que su radiante imagen moral se refleje en nosotros (comp. Zacarías 13:9; 2 Corintios 3:18). ¿Cuáles pueden ser los sentimientos del Señor, defraudado en los dones, el servicio y la confianza que se le debe? Probadme dice él a su pueblo. Sí, el Señor se regocija cuanto nuestra fe le permite bendecirnos.

¿Cómo esperar su venida?

Aquí nos presenta Dios a los pocos fieles, humildes y escondidos que iban a tener el honor de acoger a su Hijo en su venida a la tierra. Son su “especial tesoro”; sus nombres están consignados en su “libro de memoria” y el Evangelio nos da a conocer a algunos: José y María, Zacarías, Elisabet, Simeón, Ana… Hoy en día ¿formamos parte de los que temen al Señor, hablan de él y esperan su retorno?

Más tarde, durante la gran tribulación, habrá un remanente que temerá el nombre de Jehová (cap. 4:2; Apocalipsis 12:17). Para ellos nacerá el Sol de justicia. Se acabará la actividad de las tinieblas, los soberbios y los impíos serán consumidos (cap. 3:15; 4:1-2). Y con la palabra maldición termina el Antiguo Testamento, dicho de otro modo, la enteramente decepcionante historia del primer Adán. Su irremediable miseria, que acaba en la eterna desdicha, quedó definitivamente demostrada. ¿Estamos convencidos personalmente de ello en nuestra conciencia? Entonces, desde la primera página del Nuevo Testamento aprendamos a conocer el Nombre del segundo hombre, Jesús, en quien Dios halló su complacencia y en quien nosotros hallamos la salvación y la bendición.