Miqueas
Miqueas

J. Koechlin - 2000

El título de esta colección proviene de Hechos 17:11, donde los bereanos «escudriñaban cada día las Escrituras». Su objetivo es acompañar la lectura diaria y consecutiva de la Biblia con breves explicaciones y exhortaciones prácticas que ayuden a sacar mayor provecho de la Palabra de Dios.

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Capítulo 1

Dios castigará el mal

Miqueas es contemporáneo de Isaías, Oseas y Amós. Como ellos, profetiza durante los reinados de Jotam, Acaz y Ezequías. La lamentable historia de Acaz, relatada en 2 Reyes 16, y la de los malos reyes de Israel justifican ampliamente las fuertes palabras que Jehová pronuncia aquí, tomando la tierra como testigo. Reivindica su santidad y proclama mediante sus juicios que no tiene nada en común con las iniquidades de Samaria y Jerusalén.

A partir del versículo 8 comprobamos cómo Miqueas toma a pechos el sufrimiento de su pueblo.

No lo digáis en Gat… (v. 10)
suplica él (comp. 2 Samuel 1:18-20).

Esta cita del cántico del Arco (V. M.) recuerda que los enemigos del Señor –aquí los filisteos– siempre están dispuestos a regocijarse a causa de las faltas del pueblo de Dios, hallando en ellas una fácil excusa para sus propios pecados. Por eso, cuando nos enteramos de algo enojoso respecto de otro creyente, tampoco lo contemos ligeramente. De ello resultaría deshonra para la Asamblea y, por ende, para el nombre del Señor.

Hasta el versículo 16 asistimos a la marcha triunfal del asirio, pueblo que Jehová emplea para ejercer su justicia. En esa oportunidad, el nombre de cada una de las ciudades invadidas tiene un trágico significado.