Santiago
Versión Moderna 2025
1
1aSantiago, siervo de Dios y del Señor Jesucristo, a las doce tribus que están en bla dispersión: Salud.2Considerad, hermanos míos, como un gozo completo, cuando cayeseis en medio de diversas cpruebas;3sabiendo que la prueba de vuestra fe obra paciencia.4Y dejad que la paciencia tenga su obra perfecta, para que seáis dperfectos y cabales, esin que os falte cosa alguna.5Empero si a cualquiera de vosotros le falta sabiduría, pídasela a Dios, el cual da con largueza a todos, y sin reprochar; y le será dada.6Mas pida con fe, fsin la menor desconfianza; porque aquel que es desconfiado, es semejante a una ola del mar, impelida por el viento, y echada de una parte a otra;7¡no piense pues un tal hombre, que recibirá cosa alguna del Señor;8hombre de ánimo doble, inconstante en todos sus caminos!9gGloríese el hermano de baja condición, en hsu alteza;10el rico empero, ien su bajeza; porque jcomo la flor de la hierba, así él pasará.11Porque una vez que se levanta el sol, kcon un viento abrasador, lse seca la hierba, y se cae su flor, y perece mla belleza de su apariencia: así también el rico se marchitará en todos sus caminos.12Bienaventurado el hombre que soporta la tentación; porque cuando haya sido probado, recibirá nla corona de vida, que ha prometido oel Señor a los que le aman.13No diga nadie cuando es tentado: Tentado soy por parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado de cosas malas, ni él tienta a nadie;14sino que cada uno es tentado por su propia concupiscencia, cuando es arrastrado y halagado por ella.15Entonces la concupiscencia, habiendo concebido, pare el pecado; y el pecado cuando ha llegado a su colmo, engendra la muerte.16No os engañéis, amados hermanos míos.17Toda buena dádiva y todo don perfecto pde arriba es, descendiendo del Padre de las luces, de parte de quien no puede haber variación, ni sombra de mudanza.18De su propia voluntad él nos qengendró, con la palabra de verdad, para que rseamos nosotros, en cierto sentido, las primicias de sus criaturas.19Vosotros lo sabéis, mis amados hermanos. Mas sea cada hombre pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse;20porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.21Por lo cual, poniendo aparte toda inmundicia y stoda malicia, recibid con mansedumbre tla palabra implantada, ula cual es poderosa para salvar vuestras almas.22Mas sed hacedores de la palabra, y no solamente oidores de ella, engañándoos a vosotros mismos.23Porque si alguno es oidor de la palabra y no hacedor, el tal es semejante a un hombre que mira su rostro natural en un espejo:24porque él se mira, y se va, y luego se olvida de cómo es.25Empero el que escudriña cuidadosamente vla ley perfecta, wla ley de libertad, y persevera, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste tal será bendecido en xlo que hace.26Si alguno piensa que es religioso, y no refrena su lengua, antes engaña su corazón, la religión del tal hombre es vana.27La religión pura e incontaminada delante de nuestro Dios y Padre, es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en su aflicción, y guardarse sin mancha del mundo.
- aGr. Iácobo. Hch. 12:17; 21:18.
- bEz. 6:8; Jn. 7:35; 1 P. 1:1.
- cGr. pruebas, o tentaciones.
- dCp. 3:2; Gn. 17:1; Job 1:1, 21, 22; Mt. 5:48; 2 Ti. 3:17.
- e1 Co. 1:7.
- fLc. 2:29.
- gRo. 5:3.
- hGá. 4:7.
- iJob 40:4; Sal. 39:5.
- jSal. 103:15, 16; Is. 40:6-8; 1 P. 1:24.
- kJon. 4:8.
- lIs. 40:8; 1 P. 1:24.
- mGr. la gracia de su presencia.
- n1 Co. 9:25; 2 Ti. 4:8; 1 P. 5:4; Ap. 2:10.
- oCp. 2:5; Mt. 10:22; 19:28, 29.
- pJn. 3:27; 1 Co. 4:7.
- q1 Co. 4:15; 1 P. 1:23; 1 Jn. 3:9.
- rDt. 32:9; Jer. 2:3; Ef. 1:12; Ap. 14:4.
- sJer. 4:14; Col. 3:8; 1 P. 2:1.
- tMt. 13:19.
- uHch. 20:32; 13:26.
- vSal. 19:7-11.
- wCp. 2:12; Sal. 119:45.
- xSal. 1:3; Jn. 13:17.