Salmos

Versión Moderna 2025

78

1aMaskil de Asaf. «¡Escucha, pueblo mío, mi ley, inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca!2Abriré mi boca con una parábola, hablaré bproblemas respecto de los tiempos antiguos;3cosas que hemos oído y entendido, y nuestros padres nos han contado.4cNo las encubriremos a sus hijos, sino contaremos a la generación venidera las alabanzas de Jehová, y su fortaleza, y las maravillas que él ha hecho.5Pues estableció un testimonio en Jacob, y ordenó una ley en Israel, la cual mandó a nuestros padres, que la diesen a conocer a sus hijos;6para que sepa la postrera generación, y los hijos que han de nacer levantándose la cuenten a sus hijos;7a fin de que pongan en Dios su confianza, y no olviden las obras del Todopoderoso, sino guarden sus mandamientos;8y dno sean como sus padres, generación contumaz y rebelde, generación que no dispuso su corazón, y cuyo espíritu no fué leal para con Dios.9eLos hijos de Efraim, arqueros armados, volvieron las espaldas en el día de batalla.10No guardaron el pacto de Dios, y rehusaron andar en su ley;11y se olvidaron de sus obras, y de las maravillas que les había mostrado.12Delante de sus padres hizo cosas asombrosas fen la tierra de Egipto, en el país de Soán.13Partió la mar, y dejó a ellos pasar; e hizo elevarse glas aguas cual montón.14hLos condujo también con nube de día, y toda la noche con resplandor de fuego.15iHendió peñas en el desierto, y les dió a beber como de jabismos grandes.16Así sacó torrentes de la peña, e hizo descender aguas como ríos.17Empero ellos tornaron aún a pecar contra él, rebelándose contra el Altísimo en el yermo.18kY tentaron a Dios en su corazón, pidiendo comida a su gusto.19Y hablaron contra Dios, diciendo: ¿podrá Dios ponernos mesa en el desierto?20He aquí, lhirió la peña, y brotaron las aguas, y torrentes inundaron la tierra; ¿podrá también dar pan? ¿podrá suministrar carne para su pueblo?21Por tanto, al oír esto, mJehová se indignó; y se encendió fuego en Jacob, y subió al punto la ira contra Israel;22por cuanto nno creyeron en Dios, ni confiaron en su salvación.23Esto no obstante, mandó las altas nubes, y oabrió las puertas del cielo,24y llovió sobre ellos maná para comer, y ples dió del trigo del cielo.25Pan de ángeles comió el hombre; les envió comida hasta la hartura.26Movió también el solano en el cielo, dirigió con su poder el austro;27y llovió sobre ellos carne como polvo, y aves aladas como arena del mar:28y las dejó caer en medio de su campamento, alrededor de sus habitaciones.29Así comieron, y se hartaron bien; pues él les cumplió su deseo.30Pero no se habían apartado aún de su codicia, todavía su vianda qestaba en su boca,31cuando vino sobre ellos la ira de Dios, y mató a los más robustos de ellos, y derribó a los escogidos de Israel.32Con todo esto siguieron pecando aún, ry no creyeron a pesar de sus maravillas.33Por tanto sconsumió sus días en vanidad, y sus años en espanto.34Cuando los iba matando, entonces le buscaban; volvían también y preguntaban solícitos por Dios;35y se acordaban que Dios era su Roca, y el Dios Altísimo su Redentor.36Mas le lisonjeaban con su boca, y con su lengua le mentían.37Pues su corazón no era recto con él, ni estuvieron firmes en su pacto.38Empero él, el Misericordioso, perdonaba la maldad, y no los destruyó; y muchas veces tapartó su indignación, y no quiso despertar toda su ira.39Porque use acordó de que eran carne, soplo que se va, y no vuelve.40¡Cuántas veces le resistieron en el desierto, y le enojaron en el yermo!41Así se volvieron atrás, y tentaron a Dios, y afligieron al Santo de Israel.42No se acordaron de su mano, ni del día que los redimió del adversario;43cuando obró en Egipto sus señales, y sus maravillas en el país de Soán;44y vconvirtió sus ríos en sangre, sus corrientes también, para que no bebiesen.45wEnvió entre ellos tábanos que los comieron, y ranas que los destruyeron.46xY entregó sus frutos a la oruga, y sus labores a la langosta.47yDestruyó sus viñas con granizo, y sus sicómoros con hielo.48Entregó al pedrisco sus bestias, y sus ganados a los rayos.49Envió sobre ellos el ardor de su ira; indignación, saña, y angustia; misión de ángeles de mal.50Enderezó camino para su ira; y no detuvo de la muerte el alma de ellos, sino entregó su vida a la peste;51ze hirió a todo primogénito en Egipto, las primicias de su fuerza en las tiendas de Cam.52E hizo partir, como hato de ovejas, a su pueblo; los llevó, como rebaño, por el desierto.53Y aalos guió con seguridad, de modo que no tuvieron temor: mas a sus enemigos los cubrió la mar.54Y los trajo a su territorio santo, a abesta serranía que adquirió su diestra.55Echó también naciones delante de ellos, y las repartió, con cordel, como herencia suya; y en las tiendas de ellas hizo habitar a las tribus de Israel.56Empero tentaron y se rebelaron contra el Dios Altísimo, y no guardaron sus testimonios:57sino se apartaron, y se hicieron desleales como sus padres: se voltearon como arco engañoso.58Y le enojaron con sus altos, y le provocaron a celos con sus esculturas.59Oyó Dios, y se indignó; y aborreció en gran manera a Israel.60Y acdejó la Habitación de Silo, el Tabernáculo donde había habitado entre los hombres;61y adentregó el arca de su fuerza al cautiverio, y su gloria en mano del enemigo.62Abandonó también su pueblo a la espada; y se airó contra su herencia.63Devoró el fuego a sus jóvenes, y sus vírgenes no fueron aepedidas en matrimonio.64Sus sacerdotes cayeron a espada, y sus viudas no hicieron lamentación.65Entonces, afcomo un dormido, despertó el Señor, como valiente que da voces a causa del vino;66e aghirió hacia atrás a sus enemigos; los cubrió de afrenta perpetua.67Además, desechó la tienda de José; y no escogió la tribu de Efraim,68sino escogió la tribu de Judá, al Monte de Sión que él amó.69Y edificó su Santuario como alturas, como la tierra, la que cimentó para siempre.70ahEscogió también a David, su siervo, y le tomó de ailas majadas de las ovejas;71de seguir tras las paridas le trajo, ajpara apacentar a Jacob, su pueblo, y a Israel, su herencia.72Así los apacentó conforme aka la integridad de su corazón, y con la habilidad de sus manos los pastoreó.»
  • aComp. Sal. 74, título.
  • bSal. 49:4. Comp. 1 R. 10:1.
  • cDt. 4:9; Jl. 1:3.
  • d2 R. 17:14; Ez. 20:18; Ex. 32:9.
  • eVer. 67; Sal. 106:34.
  • fEx. 14:21.
  • gEx. 15:8; Jos. 3:13.
  • hEx. 13:21.
  • iEx. 17:6; Nm. 20:11.
  • jGn. 49:25; Dt. 8:7; 33:13.
  • kEx. 16:2.
  • lNm. 20:11.
  • mNm. 11:1, 10.
  • nHe. 3:18; Jud. 5.
  • oGn. 7:11.
  • pEx. 16:4; Jn. 6:31; 1 Co. 10:3.
  • qNm. 11:33.
  • rJn. 12:37.
  • sNm. 14:28, 35.
  • tIs. 48:9; 1 R. 21:29.
  • uGn. 6:3; Jn. 3:6; Job 7:7.
  • vEx. 7:20.
  • wEx. 8:21, 24.
  • xEx. 10:13-15.
  • yEx. 9:23-25.
  • zEx. 11:5.
  • aaEx. 14:19, 20.
  • abJos. 11:16; Dt. 3:25.
  • acJos. 18:1.
  • ad1 S. 4:11, 21-22.
  • aeHeb. alabadas, o apreciadas.
  • afSal. 44:23.
  • ag1 S. 5:6-12; Dt. 28:27.
  • ah1 S. 16:11, 12.
  • aiGn. 33:13; Is. 40:11.
  • aj2 S. 5:2; 1 Cr. 11:2.
  • ak1 R. 9:4.