Romanos
Versión Moderna 2025
8
1No hay pues ahora condenación alguna para los que están en Cristo Jesús.2Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha libertado de la ley del pecado y de la muerte.3Pues lo que no pudo la ley, según estaba debilitada por medio de ala carne, lo hizo Dios enviando a su Hijo en semejanza de nuestra carne pecaminosa; y a causa del pecado, condenó el pecado ben la carne;4para que la justicia que requiere la ley fuese cumplida en nosotros, los que no andamos según la carne, sino según cel espíritu.5Porque los que son según la carne, piensan en las cosas de la carne; mas los que son según el espíritu, en las cosas del Espíritu.6Porque el ánimo dcarnal es muerte; mas el ánimo eespiritual es vida y paz:7por cuanto el ánimo carnal es enemistad contra Dios; pues no está sujeto a la ley de Dios, ni a la verdad lo puede estar;8y los que están en la carne no pueden agradar a Dios.9Vosotros empero no estáis en la carne, sino en el espíritu, si es así que el Espíritu de Dios habita en vosotros: mas si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de él.10Y si Cristo está en vosotros, el cuerpo está muerto a causa del pecado, mas el espíritu es vida a causa de justicia.11Pero si el Espíritu de aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, el que resucitó a Cristo de entre los muertos fvivificará también vuestros cuerpos mortales, por medio de su Espíritu que habita en vosotros.12Así pues, hermanos, deudores somos, no a la carne, para vivir según la carne;13pues si vivís según la carne, moriréis; pero si, por el espíritu, hacéis morir glos hechos del cuerpo, viviréis.14Porque todos cuantos son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.15Porque no recibisteis espíritu de servidumbre otra vez, para estar con temor; mas recibisteis espíritu de adopción, en virtud del cual nosotros clamamos: ¡Abba, Padre!16El Espíritu mismo da testimonio juntamente con nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios;17y si hijos, luego herederos; herederos de Dios, y coherederos con Cristo, hsi es así que sufrimos con él, para que también seamos glorificados con él.18Pues yo estimo que los padecimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con ila gloria que ha de ser revelada jen nosotros.19Porque kla ardiente expectación de la creación aguarda la manifestación de llos hijos de Dios.20Porque la creación fué hecha sujeta a vanidad, no de voluntad suya, sino a causa de aquel que la sujetó,21con esperanza de que también la creación misma será libertada de la servidumbre de corrupción, y admitida en la gloriosa libertad de los hijos de Dios.22Porque sabemos que la creación entera gime juntamente con nosotros, y a una está en dolores de parto hasta ahora.23Y no tan sólo así, sino que nosotros también, que tenemos mlas primicias del Espíritu, sí, nosotros mismos gemimos dentro de nosotros, aguardando nla adopción, es decir, la oredención de nuestro cuerpo.24Porque fuimos salvados en esperanza. Mas la esperanza que ya se ve, no es esperanza, ¿pues quién espera lo que ya ve?25Mas si esperamos lo que no vemos aún, con paciencia lo aguardamos.26De igual manera el Espíritu también ayuda nuestra flaqueza: porque no sabemos orar como se debe; pero el Espíritu mismo hace intercesión por nosotros, con gemidos que no pueden explicarse con palabras.27Mas el que pescudriña los corazones sabe cuál sea la mente del Espíritu; pues él qintercede por los rsantos conforme a la voluntad de Dios.28Y sabemos que todas las cosas cooperan juntas para el bien de los que aman a Dios, los que son llamados según su propósito.29Porque a los que conoció en su presciencia, los predestinó también a ser sconformados a la imagen de su Hijo; para que fuese tel primogénito entre muchos hermanos.30Y a los que predestinó, los llamó también; y a los que llamó, los justificó también; y a los que justificó, también los glorificó.31¿Qué pues diremos a estas cosas? si Dios está por nosotros, ¿quién está contra nosotros?32El que ni aun a su propio Hijo eximió, sino que le uentregó por todos nosotros, ¿cómo no nos ha de dar también de pura gracia, todas las cosas juntamente con él?33¿Quién pondrá acusación contra los escogidos de Dios? Dios es el que vjustifica;34¿quién es el que condena? ¡Cristo Jesús es el que murió; más aún, el que fué levantado de entre los muertos; el que está a la diestra de Dios; el que también intercede por nosotros!35¿Quién nos separará del wamor de Cristo? ¿la tribulación? ¿o la angustia? ¿o la persecución? ¿o el hambre? ¿o la desnudez? ¿o el peligro? ¿o la espada?36(según está escrito: «xPor tu causa somos muertos todos los días; somos reputados como ovejas para el matadero».)37Al contrario, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.38Porque yestoy persuadido que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los principados, ni poderes, ni cosas presentes, ni cosas por venir,39ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna otra zcosa creada será poderosa para separarnos del amor de Dios, que es en Cristo Jesús nuestro Señor.
- aVers. 8, 9; Cp. 7:18, 25.
- b1 P. 3:18.
- cVer. 9; Jn. 3:6.
- dGr. de la carne.
- eGr. del espíritu. Jn. 3:6.
- f=dará vida a.
- gGá. 5:19-21.
- h2 Ti. 2:11, 12.
- i1 P. 1:5-13; 4:13.
- jGr. con respecto a.
- kGr. esperar con el cuello extendido.
- lFil. 3:20, 21; 1 P. 1:13; 1 Jn. 3:2.
- mLv. 23:10-14.
- nLc. 20:36.
- oEf. 4:30.
- pSal. 139:23.
- qVer. 34.
- rCp. 1:7; 1 Co. 3:17; Fil. 1:1.
- sGn. 1:26, 27.
- tHch. 26:23; Col. 1:18; 1 Jn. 3:2; Ap. 1:5.
- uLc. 22:4; 23:25; 24:7, 20.
- v=los acepta como justos. Cp. 3:24; Tit. 3:7.
- wJn. 13:1.
- xSal. 44:22.
- yComp. Cp. 14:14; 2 Ti. 1:12.
- zGr. creación, o criatura.