Nehemías
Versión Moderna 2025
4
1Y aconteció que como oyese Sanbalat que nosotros estábamos edificando el muro, se encendió su cólera y enojóse mucho, e hizo escarnio de los Judíos.2Y habló delante de sus hermanos y del ejército de Samaria, diciendo: ¿Qué están haciendo esos adébiles judíos? ¿se les ha de permitir? ¿querrán sacrificar? ¿acabarán en un solo día? ¿resucitarán las piedras de los montones de escombros, después de quemadas?3Y Tobías ammonita que estaba a su lado, dijo: Aun lo que están edificando, ¡si subiere allí balguna zorra, acabará de derribar su muro de piedra!4¡Oye, oh Jehová, Dios nuestro, cómo somos despreciados; y cvuelve la afrenta de ellos sobre su misma cabeza, entregándolos a ser despojados en tierra de cautiverio;5y no encubras su iniquidad, ni borres delante de ti su pecado! porque te han provocado a ira delante de los que edifican tu ciudad.6Nosotros empero habíamos edificado el muro; y habíamos trabado todo el muro hasta la mitad de su altura; porque tuvo el pueblo corazón para trabajar.7Y fué así que cuando oyó Sanbalat, y Tobías, y los Árabes, y los Ammonitas, y los Asdoditas, cómo se estaba reparando el muro de Jerusalén, cuando ya comenzaron a cerrarse las partes derribadas, se encendió su cólera en gran manera;8y se conjuraron todos ellos juntos para venir a pelear contra Jerusalén, y causarle fracaso.9Entonces nosotros oramos a nuestro Dios; y pusimos una guarda contra ellos de día y de noche, por temor de ellos.10Mientras tanto decía Judá: ¡Desfallecen ya las fuerzas de los cargadores, y los escombros son muchos, de modo que nosotros no tenemos fuerzas para edificar el muro!11Por otra parte, decían entre sí nuestros adversarios: ¡Ellos nada sabrán, ni verán, hasta que nosotros entremos en medio de ellos y los matemos; y así haremos cesar la obra!12Y fué así que conforme llegaban los judíos que moraban junto a ellos, nos decían hasta diez veces: De todos los lugares a donde os volviereis, ellos caerán sobre nosotros.13Por lo cual aposté por las partes bajas del lugar, detrás del muro, y en los claros aposté allí la gente, por parentelas, con sus espadas, sus lanzas y sus arcos.14Y mirando a todas partes, me puse en pie, y dije a los nobles, y a los magistrados, y al resto del pueblo: ¡No temáis a causa de ellos! ¡Acordaos del Señor, el grande y el terrible, y pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y vuestras hijas, por vuestras mujeres y vuestras casas!15Y aconteció que cuando supieron nuestros enemigos que la cosa era conocida de nosotros, y que Dios dhabía desbaratado el consejo de ellos, volvimos todos al muro, cada cual a su obra.16Y sucedió desde aquel día en adelante que la mitad de mis jóvenes trabajaban en la obra, y la otra mitad de ellos tenían asidas las lanzas, y los escudos, y los arcos, y las lorigas; mientras que los príncipes se quedaban a espaldas de toda la casa de Judá.17Asimismo los que edificaban el muro, y los que llevaban cargas, y los que les cargaban, con una mano trabajaban en la obra, y con la otra tenían asida un arma arrojadiza.18También los que edificaban, tenían cada cual su espada ceñida sobre sus lomos, y así edificaban; y el que tocaba alarma con la trompeta estaba a mi lado.19Dije pues a los nobles, y a los magistrados, y al resto del pueblo: La obra es grande y de mucha extensión, y nosotros estamos separados unos de otros a grandes trechos sobre el muro;20dondequiera pues que oyereis el sonido de la trompeta, allí reuníos con nosotros; nuestro Dios peleará por nosotros.21De esta suerte estábamos trabajando en la obra; y la mitad de los trabajadores tenían asidas las lanzas desde el despuntar del alba hasta asomarse las estrellas.22También en este tiempo dije al pueblo: Alójese cada hombre con su mozo dentro de Jerusalén; así nos servirán de guarda por las noches, y de día trabajarán en la obra.23Y ni yo, ni mis hermanos, ni mis mozos, ni la gente de la guardia que me seguía, ninguno de nosotros se quitaba la ropa; y cada uno iba con su arma al agua.