Mateo

Versión Moderna 2025

26

1aY sucedió que cuando Jesús hubo acabado de decir todas estas palabras, dijo a sus discípulos:2Sabéis que después de dos días se celebra la Pascua, y el Hijo del hombre es entregado para ser crucificado.3Entonces los bjefes de los sacerdotes y los ancianos del pueblo se juntaron en el palacio del sumo sacerdote, que se llamaba Caifás;

4y consultaron entre sí, con el fin de prender a Jesús con artificio, y hacerle morir.5Mas decían: No durante la fiesta, no sea que se haga alboroto entre el pueblo.6Y cestando Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso,

7se llegó a él una mujer que traía dun frasco de alabastro de ungüento muy precioso, y derramólo sobre su cabeza, estando él recostado a la mesa.8Y los discípulos al ver esto se indignaron, y dijeron: ¿A qué fin es este desperdicio?9porque esto pudo haberse vendido a gran precio, y darse a los pobres.10Pero observándolo Jesús, les dijo: ¿Por qué molestáis a la mujer? pues buena obra ha hecho ella conmigo.11Porque a los pobres siempre los tenéis con vosotros; mas a mí no siempre me tenéis.12Porque derramando este ungüento sobre mi cuerpo, lo ha hecho a fin de prepararme para la sepultura.13En verdad os digo, que dondequiera que este evangelio fuere predicado en todo el mundo, allí también lo que esta mujer ha hecho será contado para memoria de ella.14eEntonces uno de los doce, aquel que se llamaba fJudas Iscariote, fué a los jefes de los sacerdotes,

15y dijo: ¿Qué queréis darme para que yo os le entregue? Y le gpagaron treinta monedas de plata.16Y desde entonces buscaba ocasión oportuna para entregarle.17hY el primer día de los Ázimos, vinieron los discípulos a Jesús, diciendo: ¿Dónde quieres que te aderecemos para comer la pascua?

18Y él dijo: Id a la ciudad, a tal hombre, y decidle: El Maestro dice: Mi tiempo está cerca; en tu casa voy a celebrar la Pascua con mis discípulos.19Y los discípulos hicieron como Jesús les había mandado, y aderezaron la pascua.20iY cuando era la tarde, él se reclinó a la mesa con los doce discípulos.

21Y mientras estaban comiendo, les dijo: En verdad os digo, que uno de vosotros me va a entregar.22Y ellos se entristecieron en gran manera; y comenzaron cada cual a decirle: ¿Acaso soy yo, Señor?23Mas él respondiendo, dijo: Aquel que mete la mano conmigo en el plato, ése es el que me entregará.24El Hijo del hombre se va en verdad, como está escrito de él; mas ¡ay de aquel hombre por quien es entregado el Hijo del hombre! bueno le fuera al tal hombre si nunca hubiera nacido.25Entonces respondiendo Judas, el mismo que le entregaba, dijo: ¿Acaso soy yo, Rabbí? Dícele Jesús: Tú lo has dicho.26jY mientras ellos comían, Jesús ktomó un pan, y lo bendijo, y lo partió, y dándolo a los discípulos, dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo.

27Y tomando la copa, dio gracias, y la dio a ellos, diciendo: Bebed de ella todos;28porque esto es mi sangre, la sangre del lNuevo Pacto, la cual es derramada por muchos, para remisión de pecados.29Pues os digo, que en adelante yo no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día en que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre.30Y cuando hubieron cantado un himno, salieron al Monte de los Olivos.31mEntonces Jesús les dice: Todos vosotros nseréis escandalizados en mí esta noche; porque escrito está: «oHeriré al pastor, y serán dispersadas las ovejas de la manada.»

32Pero después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea.33Mas Pedro respondiendo, le dijo: Aunque todos se escandalizaren en ti, nunca jamás me escandalizaré yo.34Jesús le dice: En verdad te digo, que esta noche, pantes del canto del gallo, me negarás tres veces.35Dícele Pedro: Aun cuando me sea necesario morir contigo, de ninguna manera te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo.36qEntonces viene Jesús con ellos a un huerto llamado Getsemaní; y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, hasta que yo vaya allá y ore.

37Y tomando consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse, y a angustiarse mucho.38Entonces les dice: rTristísima está mi alma, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo.39Y pasando un poco más adelante, cayó sobre su rostro, y oró, diciendo: ¡Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa! mas no como yo quiero, sino como tú.40Y vino a sus discípulos, y los halló dormidos; y dijo a Pedro: ¿De modo que no habéis podido velar conmigo una sola hora?41Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu en verdad está pronto, mas la carne débil.42Se fué de nuevo, por segunda vez, y oró diciendo: ¡Padre mío, si esta copa no puede pasar, sin que yo la beba, hágase tu voluntad!43Y viniendo otra vez, los halló dormidos; porque sus ojos estaban cargados de sueño.44Y dejándolos de nuevo, se fué, y oró por tercera vez, diciendo otra vez las mismas palabras.45Entonces viene a los discípulos, y les dice: Dormid lo que resta del tiempo, y descansad. He aquí, la hora está cerca, y el Hijo del hombre es entregado en manos de pecadores.46Levantaos, vamos; he aquí, se acerca el que me entrega.47sY mientras aun hablaba, he aquí que Judas, uno de los doce, vino; y con él una gran multitud, con espadas y palos, por parte de los jefes de los sacerdotes y los ancianos del pueblo.

48Y el que le entregaba les había dado una señal, diciendo: Al que yo besare, aquel es; prendedle.49Y luego, llegándose a Jesús, le dijo: t¡Dios te guarde, Rabbí! y le besó.50Y Jesús le dijo: Amigo, cumple aquello a que vienes. Entonces se llegaron los alguaciles, y echando mano de Jesús, le prendieron.51Y he aquí que uno de los que estaban con Jesús, extendiendo la mano, sacó su espada, e hiriendo al siervo del sumo sacerdote, le quitó la oreja.52Entonces le dice Jesús: Vuelve tu espada a su lugar; porque todos los que toman la espada, a espada perecerán.53¿O acaso piensas tú que no puedo orar a mi Padre, y él, ahora mismo, pondría a mi servicio más de doce ulegiones de ángeles?54¿Pero cómo se cumplirían entonces vlas Escrituras, que es necesario que sea hecho así?55En aquella hora dijo Jesús a las turbas de gente: ¿Habéis salido a prenderme, como a un ladrón, con espadas y con palos? Todos los días me sentaba en el Templo, enseñando, y no me prendisteis.56Mas todo esto ha sucedido, para que se cumplan las Escrituras de los profetas. Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron.57wY los que habían prendido a Jesús le llevaron a casa de Caifás, sumo sacerdote, donde los escribas y los ancianos estaban reunidos.

58Y Pedro le seguía de lejos hasta el patio del sumo sacerdote; y entrando dentro; se sentó con los alguaciles, para ver el fin.59xY los jefes de los sacerdotes y todo el Sinedrio buscaban falso testimonio contra Jesús, para hacerle morir;

60pero no lo hallaron yadecuado; aunque muchos falsos testigos se presentaron. Mas al fin vinieron dos,61que dijeron: Éste dijo: Tengo poder de derribar el zTemplo de Dios, y de reedificarlo en tres días.62Entonces se puso en pie el sumo sacerdote, y le dijo: ¿No respondes nada? ¿qué hay de lo que éstos testifican contra ti?63Mas Jesús callaba. Y el sumo sacerdote le dijo: ¡Te conjuro por el Dios vivo, que nos digas, si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios!64Jesús le dice: Tú lo has dicho. Y os digo más: aaen adelante habéis de ver al Hijo del hombre sentado a la diestra del poder divino, y viniendo sobre las nubes del cielo.65Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: ¡Ha blasfemado! ¿qué más necesidad tenemos de testigos? ¡He aquí, ahora habéis oído la blasfemia!66¿Qué os parece? Y ellos respondiendo, dijeron: ¡Digno es de muerte!67Entonces le escupieron en la cara, y le dieron de bofetadas; y otros le herían a puñadas,68diciendo: ab¡Profetízanos, oh Cristo! ¿quién es el que te pegó?69acPedro entretanto estaba sentado fuera en el patio; y se acercó a él una criada, diciendo: Y tú con Jesús el galileo estabas.

70Mas él negó delante de todos, diciendo: No sé lo que tú dices.71Y saliendo al portón, le vió otra; y dijo a los que allí estaban: Éste también estaba con Jesús el Nazareno.72Y negó otra vez con juramento diciendo: No conozco a ese hombre.73Y un poco después, acercándose los que estaban allí en pie, dijeron a Pedro: Verdaderamente tú también eres uno de ellos, porque aun tu addialecto te pone de manifiesto.74Entonces comenzó a aeecharse maldiciones, y a jurar diciendo: ¡No conozco a ese hombre! Y al instante cantó afun gallo.75Y acordóse Pedro de la palabra que Jesús había dicho: Antes del canto del gallo, me negarás tres veces. Y saliendo fuera, lloró amargamente.
  • aMr. 14:1, 2; Lc. 22:1, 2; Jn. 13:1.
  • bComp. 1 Cr. 24:3-18; Lc. 3:2; Hch. 4:6.
  • cMr. 14:3-11; Jn. 12:1-8.
  • dGr. un alabastro.
  • eLc. 22:3-6.
  • fJn. 12:4-5.
  • gGr. pesaron. Ex. 21:32; Zac. 11:12, 13.
  • hMr. 14:12-16; Lc. 22:7-13.
  • iMr. 14:21; Lc. 22:14-23; Jn. 13:21-35.
  • jMr. 14:22-26; Lc. 22:19-39; 1 Co. 11:23-25.
  • k1 Co. 10:17.
  • l=Nuevo Testamento.
  • mMr. 14:27-31.
  • nCps. 11:6; 18:6-8.
  • oZac. 13:7.
  • pMr. 13:35.
  • qMr. 14:32-42; Lc. 22:40-46.
  • rJn. 12:27.
  • sMr. 14:43-52; Lc. 22:47-53; Jn. 18:2-12.
  • tCp. 28:9.
  • uuna legión=6000 hombres.
  • vSal. 22 y 69; Is. 53:5; Dn. 9:25, 26; Zac. 13:7.
  • wMr. 14:53, 54; Lc. 22:54, 55; Jn. 18:13-18.
  • xMr. 14:55-65.
  • yMr. 14:56.
  • zGr. santuario.
  • aaGr. desde ahora.
  • ab=adivina.
  • acMr. 14:66-72; Lc. 22:56-62; Jn. 18:17, 25-27.
  • adGr. el habla de ti.
  • aeGr. anatematizarse.
  • afGr. un gallo.