Lucas
Versión Moderna 2025
6
1aY aconteció en un día de sábado, que Jesús iba pasando por entre los sembrados, y sus discípulos arrancaban espigas, y comían, estregándolas entre las manos.2Y algunos de los fariseos dijeron: ¿Por qué hacéis lo que no es lícito hacer en el bsábado?3Y respondiendo Jesús, les dijo: ¿No habéis leído ni siquiera esto que hizo David, cuando tuvo hambre, él y los que con él estaban;4cómo entró en la Casa de Dios, y tomó y comió los panes de la proposición, y dió también a los que con él estaban; panes que no era lícito a nadie comer, sino sólo a los sacerdotes?5Y les decía: El Hijo del hombre es Señor del sábado.6cAconteció también en otro sábado, que entró en la sinagoga y enseñaba: y había allí un hombre que tenía seca la mano derecha.7Y los escribas y los fariseos le estaban acechando, por ver si le sanaría en el sábado, a fin de hallar cómo podrían acusarle.8Mas él conocía sus pensamientos, y dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate, y ponte en medio. Y él, poniéndose en pie, se estuvo esperando.9Jesús entonces les dijo: Yo os pregunto: ¿Es lícito en el sábado hacer bien, o hacer mal? ¿salvar la vida, o destruirla?10Y mirándolos a todos alrededor, le dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él lo hizo así: y su mano le fué restaurada.11Mas ellos se llenaron de rabia, y conferenciaban entre sí de lo que pudieran hacer a Jesús.12dY sucedió en aquellos días que fué a la montaña a orar; y pasó toda la noche en oración a Dios.13Y cuando fué de día, llamó a sus discípulos, y escogió de entre ellos doce, a quienes también dió el nombre de apóstoles:14a saber, Simón, a quien también llamó Pedro, y Andrés su hermano, Santiago y Juan, Felipe y Bartolomé,15Mateo y Tomás, Santiago hijo de Alfeo, y Simón, llamado el Celote,16y Judas hermano de Santiago, y Judas Iscariote, el cual vino a ser el etraidor.17Y al bajar con ellos, se detuvo en un lugar llano, con un numeroso concurso de sus discípulos, y una inmensa muchedumbre del pueblo, procedente de toda la Judea, de Jerusalén, y del litoral de Tiro y Sidón; que habían venido para oírle, y para ser sanados de sus enfermedades:18y también los atormentados de espíritus inmundos fueron sanados.19Y toda la multitud procuraba tocarle; porque fsalía de él poder que sanaba a todos.20gY él, alzando los ojos sobre sus discípulos, les decía: Bienaventurados vosotros, los pobres; porque vuestro es el reino de Dios.21Bienaventurados los que tenéis hambre ahora; porque seréis saciados. Bienaventurados los que lloráis ahora; porque reiréis.22Bienaventurados sois cuando los hombres os aborrecieren, y cuando os apartaren de su trato, y os vituperaren, y desecharen vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del hombre.23Regocijaos en aquel día, y saltad de gozo; porque, he aquí, vuestro galardón es grande en el cielo; pues que del mismo modo hacían los padres de ellos con los profetas.24Mas ¡ay de vosotros, los ricos! porque ya tenéis vuestro consuelo.25¡Ay de vosotros, los que estáis saciados ahora! porque tendréis hambre. ¡Ay de vosotros, los que reís ahora! porque os lamentaréis y lloraréis.26¡Ay de vosotros cuando todos los hombres hablaren bien de vosotros! pues que del mismo modo hacían los padres de ellos con los falsos profetas.27hMas a vosotros que oís, yo digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odian,28bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os injurian.29Al que te hiriere en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quitare la capa, no le niegues ni aun la túnica.30A todo aquel que te pidiere, dale; y al que tomare lo que es tuyo, no se lo vuelvas a pedir.31Y icomo quisiereis que los hombres hicieren con vosotros, haced vosotros también de la misma manera con ellos.32Pues si amáis a los que os aman, ¿qué gracia tenéis? porque los pecadores también aman a los que los aman a ellos.33Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué gracia tenéis? porque aun los pecadores hacen lo mismo.34Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué gracia tenéis? porque pecadores también prestan a pecadores, para volver a recibir otro tanto.35Vosotros, al contrario, amad a vuestros enemigos, y haced bien y prestad, no esperando de ello nada; y será grande vuestro galardón, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y los malos.36Sed vosotros misericordiosos, así como vuestro Padre es misericordioso.37jNo juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados.38Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando, darán en vuestro regazo; porque con la misma medida que midiereis, se os volverá a medir.39Y les dijo también una parábola: ¿Puede el ciego guiar al ciego? ¿no caerán ambos en el hoyo?40El discípulo no está por encima del maestro, pero cuando cada uno khaya sido perfeccionado será como su maestro.41Y ¿por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no adviertes la viga que está en tu mismo ojo?42O ¿cómo puedes decir a tu hermano: Hermano, deja; echaré fuera la paja de tu ojo; cuando tú mismo no ves la viga que está en tu ojo? ¡Hipócrita! echa fuera primero de tu ojo la viga, y entonces verás claramente para echar fuera la paja que está en el ojo de tu hermano.43Pues no es árbol bueno el que lleva fruto malo, ni tampoco árbol malo el que lleva fruto bueno;44porque cada árbol por su propio fruto es conocido. Porque de los espinos no se cogen higos, ni de las zarzas se vendimian uvas.45El hombre bueno del buen tesoro de su corazón, saca lo que es bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón, saca lo que es malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.46¿Y por qué me decís: ¡Señor! ¡Señor! y no hacéis lo que yo digo?47lTodo aquel que viene a mí, y oye mis palabras, y las hace, os enseñaré a quien es semejante:48semejante es a un hombre que edificando una casa, cavó y ahondó, y echó el cimiento sobre la roca. Y cuando hubo avenida de aguas, el río dió con ímpetu contra aquella casa, y no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca.49Mas el que oye, y no hace, semejante es a un hombre que, sin cimiento, edificó su casa sobre tierra; contra la cual el río dió con ímpetu, y en el acto cayó: y fué grande la ruina de aquella casa.