Job
Versión Moderna 2025
39
1«¿Sabes tú el tiempo en que aengendran las cabras monteses? ¿Has presenciado los dolores de parto de las ciervas?2¿Has contado los meses que cumplen, y sabes el tiempo de su parto?3Encórvanse, dan a luz sus hijuelos, echan fuera sus dolores.4Sus hijos son robustos, crecen en los campos; se van, y no vuelven más a ellas.5¿Quién envió libre al asno montés? y las ataduras del onagro ¿quién las soltó?6bal que yo puse el yermo por domicilio suyo, y por sus moradas la tierra salitrosa.7Ríese de la bulla de la ciudad; no oye los gritos del arriero.8El circuito de los montes le suministra pasto; anda buscando toda cosa verde.9¿Querrá el uro servirte a ti? ¿o se quedará junto a tu pesebre?10¿Al uro le atarás a tu arado con coyundas? ¿o querrá rastrear los valles en pos de ti?11¿Confiarás en él por cuanto su fuerza es grande, y dejarás a su cuidado tus labores?12¿Te fiarás de él para traer a casa tu ccosecha, y júntela en tu era de trillar?13El ala del avestruz bate regocijadamente; pero sus alas y plumas ¿son acaso del dave amable?14No, porque deja sus huevos sobre la tierra, y en el polvo los calienta;15y se olvida de que el pie los puede aplastar, y que la fiera del campo los puede pisar.16Es ecruel para con sus hijuelos, como si no fueran suyos; en vano es su labor, pues que no recela de nada:17porque Dios le ha privado de sabiduría, fy no le ha concedido entendimiento.18Cuando bate las alas, levantadas en alto, se ríe del caballo y de su jinete.19¿Diste tú al caballo de guerra su fortaleza? ¿revestiste su cuello de crines ondulantes?20¿le has hecho brincar como langosta? ¡la gloria de su resoplido es pavorosa!21Escarba en el valle con su casco, y se regocija de su fortaleza; gsale al encuentro de los hombres armados.22Se ríe del temor, y no se acobarda, ni retrocede delante de la espada.23Contra él suenan la aljaba, la luciente lanza y el venablo.24Con furor y rabia quiere tragarse la tierra, y no puede estarse sosegado cuando oye el sonido de la trompeta.25Cada vez que suena la trompeta, dice: ¡Ah! y de lejos huele la batalla, las voces atronadoras de los capitanes, y la gritería.26¿Se eleva el halcón por industria tuya, y tiende su vuelo hacia el sur?27h¿Por tu orden acaso se remonta el águila, y pone en lo alto su nido?28En la peña habita; y tiene su morada sobre la icumbre rocallosa e inaccesible.29Desde allí atisba la presa; de lejos la ven sus ojos.30Sus polluelos chupan la sangre; y en donde haya jmuertos, allí está ella.»