Jeremías
Versión Moderna 2025
4
1aSi quisieres volver a tu tierra, oh Israel, vuélvete a mí, y si quitares delante de mí tus abominaciones, no bandarás de una a otra parte;2y jurarás ¡Vive Jehová! con verdad, y con rectitud, y con justicia; también clas naciones serán bendecidas en él, y en él se gloriarán.3Pues así dice Jehová a los hombres de Judá y de Jerusalén: dHaced barbecho para vosotros, y no sembréis entre espinos.4eCircuncidaos para Jehová, quitando los prepucios de vuestros corazones, oh hombres de Judá y moradores de Jerusalén; no sea que salga, como fuego, mi ira, y arda de modo que no haya quien la apague, a causa de la maldad de vuestros hechos.5Declarad esto en Judá, y en Jerusalén dadlo a conocer, diciendo: ¡Tocad la trompeta por la tierra! ¡clamad por todas partes! y decid: ¡Juntaos, y acudid a las ciudades fortificadas!6¡Alzad bandera con dirección a Sión; huid por salvaros; no os detengáis! porque voy a traer un mal fdesde el norte, y gran destrucción.7Ya subió el león de su breñal, es decir, el asolador de las naciones; se ha puesto en marcha; partió de su lugar, para convertir tu tierra en una desolación: tus ciudades serán asoladas, hasta quedar sin habitante.8Por tanto ceñíos de saco, lamentaos y aullad; porque no se aparta de nosotros la ardiente ira de Jehová.9Y sucederá en aquel día, dice Jehová, que perecerá el corazón del rey y el corazón de los príncipes; y los sacerdotes estarán atónitos, y los profetas quedarán llenos de consternación.10(Dije yo entonces: ¡Ah Jehová, Señor! gciertamente has del todo engañado a este pueblo y a Jerusalén, diciendo: ¡Tendréis paz! en tanto que la espada alcanza ya hasta el alma.)11En ese tiempo será dicho a este pueblo y a Jerusalén: hViene un viento abrasador de los cerros pelados del desierto, con dirección a la hija de mi pueblo; no para aventar, ni para limpiar;12un viento todavía más fuerte que éso, vendrá de mi parte; ahora yo mismo daré sentencia contra ella.13He aquí que como nubes subirá el asolador, y como torbellino, sus carros de guerra; imás ligeros que las águilas son sus caballos: ¡ay de nosotros, porque somos dados a saco!14j¡Lava tu corazón de maldad, oh Jerusalén, para que seas salva! ¿hasta cuándo se aposentarán tus malos pensamientos dentro de ti?15Porque una voz trae las nuevas desde Dan, y anuncia la calamidad desde la serranía de Efraim.16¡Haced mención de ello a las naciones; ved, anunciad a Jerusalén, que vienen ksitiadores de una tierra lejana, y hacen resonar su voz contra las ciudades de Judá!17Como los guardas de los campos, se ponen a la redonda contra ella; por cuanto se ha rebelado contra mí, dice Jehová.18Tus caminos y tus hechos te han procurado estas cosas; esto es el fruto de tu maldad; ¡ciertamente que es amargo; ciertamente alcanza hasta tu corazón!19¡Mis entrañas! ¡mis entrañas! ¡me duelen las lparedes de mi corazón; se conmueve mi corazón; no puede estarse quieto, por cuanto has oído, oh alma mía, el sonido de la trompeta y la alarma de guerra!20¡Destrucción sobre destrucción es anunciada; porque toda la tierra es dada a saco; súbitamente son saqueadas mis tiendas, en un momento las cortinas de mi habitación!21¿Hasta cuándo tengo de ver la bandera, y tengo de oír el sonido de la trompeta?22¡Ciertamente mi pueblo es necio, no me han conocido; hijos insensatos son, y no tienen inteligencia; msabios son para hacer el mal, pero nada saben de hacer el bien!23nMiro hacia la tierra, y he aquí que: está desolada y vacía; también hacia los cielos miro, mas no hay luz en ellos.24Miro las montañas, y he aquí que están temblando, y todas las colinas se conmueven.25Miro, y he aquí que no aparece hombre alguno, y todas las aves del cielo se han fugado.26Miro, y he aquí el campo fructífero convertido en un desierto, y todas sus ciudades derribadas, a la presencia de Jehová, y a causa del ardor de su ira.27Porque así dice Jehová: toda la tierra será hecha una desolación; aunque no haré un exterminio completo.28oPor esto la tierra se pondrá de luto, y se ennegrecerán los cielos allá arriba; porque yo lo he dicho, yo lo tengo resuelto, y no cambio de propósito, ni me apartaré de ello.29Al estruendo de los jinetes y de los arqueros, cada ciudad se pone en fuga; se meten las gentes en las breñas, y se suben sobre los peñascos; todas las ciudades están abandonadas, y ni siquiera un hombre habita en ellas.30Y tú, una vez desolada, p¿qué harás? Aunque te vistas de escarlata, aunque te engalanes de adornos de oro, aunque qte pintes los ojos con antimonio, en vano querrás embellecerte: rte desprecian tus amantes; buscan tu vida.31Porque he oído una voz como de mujer que está de parto; congojas como de la que da a luz su hijo primogénito: es la voz de la hija de Sión, que está agonizando; que extiende sus manos, diciendo: ¡Ay de mí; porque desmaya mi alma a causa de los homicidas!
- aCp. 3:12.
- bOs. 9:17.
- cGn. 22:18; 17:21.
- dOs. 10:12.
- eDt. 10:16; 30:6; Ro. 2:29; Col. 2:11.
- fCp. 3:18.
- gCp. 3:16-18; 2 Ts. 2:11.
- hEz. 17:10; Os. 13:15.
- iDt. 28:49; Lm. 4:19; Os. 8:1; Hab. 1:8.
- jSal. 119:9; Is. 1:16; Jn. 15:3; Stg. 1:21; 4:8.
- kJue. 1:24; 2 S. 11:16.
- l=las telas.
- mRo. 16:19.
- nIs. 24:19; Sof. 1:3.
- oIs. 5:30; Os. 4:3.
- pIs. 10:3.
- q2 R. 9:30; Ex. 23:40.
- rCp. 22:20; Lm. 1:2, 19.