Isaías
Versión Moderna 2025
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1a¡Desciende, y siéntate en el polvo, oh virgen, hija de Babilonia! ¡siéntate en tierra, sin trono, oh hija de los Caldeos! porque no volverán más a llamarte tierna y delicada.2¡Toma bpiedras de molino y muele harina! ¡quítate el velo, despójate del ropaje largo, desnuda la pierna, vadea los ríos!3¡Descúbrase ctu desnudez; sea vista también tu vergüenza! dYo me vengaré de ti; no habrá quien me pueda resistir.4En cuanto al Redentor nuestro, Jehová de los Ejércitos es su nombre, el Santo de Israel.5¡Siéntate silenciosa, y entra en tinieblas, oh hija de los Caldeos! porque no volverán más a llamarte Señora de los reinos.6eYo me indigné contra mi pueblo, profané mi herencia, y la entregué en tu mano: tú no tuviste de ellos piedad alguna; hasta sobre los ancianos agravaste excesivamente tu yugo.7Y dijiste: Para siempre seré señora; de manera que no pusiste estas cosas en tu corazón; no te acordaste del paradero de ello.8Ahora pues, escucha esto, oh mujer voluptuosa, tú que habitas descuidada, y que dices en tu corazón: f¡Yo soy, y fuera de mí no hay otra; gnunca me sentaré como viuda, ni conoceré pérdida de hijos!9Mas estas dos cosas te sucederán de repente, en un mismo día: pérdida de hijos y viudez; en su medida cumplida ya vienen sobre ti, a pesar de hla multitud de tus hechizos, y de tus más poderosos encantamientos.10iPues confiaste en tu maldad; dijiste: ¡Nadie me ve! Tu sabiduría y tu ciencia misma te han pervertido, de modo que dijiste en tu corazón: ¡Yo soy, y fuera de mi no hay otra!11Por tanto la calamidad vendrá sobre ti; tú no conocerás alba que le siga; y jcaerá sobre ti quebrantamiento que tú no podrás remediar; vendrá sobre ti ruina repentina, cuando menos lo esperas.12¡Persevera, pues, en tus encantamientos, y en la multitud de tus hechizos, según has trabajado en ellos desde tu mocedad! ¡tal vez podrás aprovecharte; tal vez prevalecerás!13kTe has cansado en la multitud de tus propósitos: preséntense, si quieres, y te salven los que reparten los cielos, llos que contemplan las estrellas, los que en los novilunios forman pronósticos respecto de las cosas que te han de sobrevenir.14He aquí que son como mhojarasca; el fuego los consume; no podrán librarse a sí mismos del poder de la llama este fuego. No hay ascuas donde uno se caliente, ni hay lumbre delante de la cual uno se siente.15Así han venido a ser para ti las cosas en que has trabajado: aquellos ncon quienes has negociado desde tu mocedad, andarán errantes cada cual por su propio camino; no habrá quien te salve.