Hebreos
Versión Moderna 2025
9
1Y en verdad el primer pacto también tenía reglamentos del culto, y un santuario ade este mundo.2Porque un btabernáculo fué preparado, el primero, en que estaban el candelabro y la mesa y los panes de la proposición; el cual se llama el Lugar Santo.3Y cdespués del dsegundo velo, el tabernáculo que se llama el eLugar Santísimo:4que contenía el incensario de oro y el arca del pacto, cubierta toda alrededor de oro, en la cual estaba el vaso de oro que contenía el maná, y la vara de Aarón que floreció, y flas tablas del pacto;5y gsobre ella, los querubines de gloria, que hacían sombra al propiciatorio: de las cuales cosas no podemos ahora hablar en particular.6Y estando estas cosas dispuestas de esta manera, en el primer tabernáculo entraban los sacerdotes continuamente, en cumplimiento del culto;7mas en el segundo, el sumo sacerdote, él solo, una vez al año; y eso no sin sangre, la cual ofrecía por sí mismo, y por los herrores del pueblo:8dando a entender el Espíritu Santo, esto: que no se había hecho patente todavía ila entrada del verdadero santuario, mientras estuviere aún jen pie el primer tabernáculo.9Lo cual era una kfigura para aquel tiempo entonces presente; conforme a la cual se ofrecían dones y sacrificios que no podían, len lo que toca a la conciencia, perfeccionar al que tributaba el culto,10consistiendo solamente (además de viandas, y bebidas y mdiversos géneros de nritos de purificaciones) en reglamentos carnales, impuestos hasta el tiempo de oreformación.11Pero habiendo venido Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por medio del mayor y más perfecto tabernáculo, pno hecho de manos, es decir, no de esta creación;12ni tampoco por medio de la sangre de machos de cabrío y de terneros, sino por la virtud de su propia sangre, entró una vez para siempre en el lugar santo, qobteniendo eterna redención.13Porque si la sangre de machos de cabrío y de toros, y la ceniza de rla novilla, rociada sobre slos que han llegado a ser inmundos, los santifica, para purificación tde la carne;14¿cuánto más la sangre de Cristo (el cual por medio udel Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios) limpiará vuestra conciencia de las vobras muertas, para servir al Dios vivo?15Y por esta causa él es el mediador de un pacto nuevo; para que, habiendo habido una muerte, para la redención de las transgresiones que hubo bajo el primer pacto, los que han sido llamados reciban la promesa de la herencia eterna.16Porque en donde hay un testamento, ha de intervenir necesariamente la muerte del wtestador.17Pues que el testamento xtiene vigor después de muertos los hombres; puesto que no tiene fuerza alguna en tanto que vive el testador.18Por lo cual yni aun el primer pacto ha sido zratificado sin sangre.19Porque aacuando Moisés hubo proclamado cada mandamiento de la ley, a todo el pueblo, tomando la sangre de los becerros y de los machos de cabrío, con agua y lana escarlata e hisopo, roció al libro mismo así como a todo el pueblo,20diciendo: «abEsta es la sangre del pacto que ha ordenado Dios respecto de vosotros.»21Asimismo al tabernáculo y a todos los utensilios del culto, los roció de la misma manera con la sangre.22Y según la ley, casi todas las cosas son purificadas con sangre; y sin derramamiento de sangre acno hay remisión.23Fué pues necesario que las representaciones de las cosas adcelestiales fuesen así purificadas; y que estas mismas cosas celestiales, también lo sean con mejores sacrificios que éstos.24Porque no entró Cristo en un lugar santo hecho de mano (representación del verdadero), sino en el cielo mismo, para presentarse ahora delante de Dios por nosotros.25Tampoco fué para ofrecerse a sí mismo muchas veces, aecomo el sumo sacerdote entra en el Lugar Santo año por año con sangre ajena;26de otra suerte le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde la fundación del mundo. Mas ahora, afuna sola vez, en agla consumación de los siglos, él ha sido manifestado para ahla abolición del pecado, por medio del sacrificio de sí mismo.27Y por lo mismo que está aidecretado a los hombres que mueran una sola vez, y ajdespués de esto el juicio,28del mismo modo Cristo, fue ofrecido una sola vez, para akllevar los pecados de muchos; la segunda vez, alsin relación al pecado, amaparecerá para la salvación de los que le esperan.
- aGá. 4:3, 9; Col. 2:8, 20.
- bEx. 26:1.
- cEx. 26:31.
- dEx. 26:33.
- eGr. santo de santos. Nm. 18:10.
- fEx. 25:16-21.
- gEx. 25:18, 22.
- h=pecados de ignorancia. Lv. 4:3; Nm. 15:30, 31.
- iGr. el camino.
- j=en vigor, o vigente.
- kGr. parábola.
- lVer. 13.
- mNm. 19:7.
- nMr. 7:4; Lc. 11:38.
- oMr. 9:12.
- p2 Co. 5:1.
- qGr. habiendo encontrado, o alcanzado. Comp. Sal. 16:9, 10; Os. 13:14; Hch. 2:28.
- rNm. 19:2.
- sNm. 19:11.
- tLv. 11:24; Nm. 19:19.
- uRo. 1:4; 1 P. 3:18.
- vCp. 6:1.
- w=el que hace el pacto, o testamento.
- xGr. establecido sobre (animales) muertos. Gn. 15:9-18.
- yEx. 24:6.
- z=instituido, o inaugurado.
- aaEx. 24:5-8.
- abEx. 24:8; Lv. 8:15, 19; 16:14-16.
- acComp. Cp. 11:6; 12:14.
- adEf. 1:3, 20; 2:6.
- aeVer. 7.
- afVer. 12; Cps. 7:27; 10:10.
- agCp. 1:2; 1 Co. 10:11.
- ahSal. 37:9, 10; Dn. 9:24; Jn. 1:29; 2 P. 3:7, 13.
- aiGr. guardado, o reservado.
- ajEc. 2:14; Dn. 2:12; Hch. 17:30, 31; Ap. 11:15, 18; 20:12, 13.
- akIs. 53:12; 1 P. 2:24.
- alRo. 8:3; 2 Co. 5:21.
- amGr. será visto.