Efesios
Versión Moderna 2025
5
1Sed pues imitadores de Dios, como hijos amados suyos;2y andad en amor, así como Cristo también nos amó, y se dió a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios, ade olor grato.3Empero la fornicación y toda suerte de inmundicia, o avaricia, ni siquiera se mencionen entre vosotros, como conviene a santos:4ni tampoco cosa vergonzosa, ni necedades, ni burlas, cosas que no convienen, sino más bien acciones de gracias.5Porque esto lo sabéis con certeza, que ningún fornicario, ni impúdico, o avaro, el cual es un idólatra, tiene herencia alguna en el reino de Cristo y de Dios.6Nadie os engañe con palabras vanas; pues a causa de estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia.7No seáis vosotros pues partícipes con ellos;8porque en un tiempo erais tinieblas, mas ahora bsois luz en el Señor: andad como hijos de la luz9(pues que el fruto de la luz consiste en toda bondad y justicia y verdad),10cexaminando lo que sea del agrado del Señor,11y no teniendo dcomunión con las obras infructuosas de las tinieblas, más bien reprendiéndolas;12porque las cosas hechas por ellos en secreto, vergonzoso es hablar siquiera de ellas.13Pero etodo lo que es reprendido, por la luz es descubierto; porque la luz es la que lo aclara todo.14Por lo cual se dice: «fDespiértate tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te alumbrará Cristo.»15Mirad, pues, diligentemente, cómo andáis; no como necios, sino como sabios;16gaprovechando cada oportunidad, porque los días son malos.17Por lo cual no seáis insensatos, sino entended cuál sea la voluntad del Señor.18Y no os embriaguéis con vino, en el cual hay disolución, sino antes sed llenos del Espíritu;19hablando entre vosotros con salmos e himnos y canciones espirituales, cantando y halabando en vuestros corazones al Señor;20dando gracias siempre, por todas las cosas, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, al Dios y Padre;21sujetándoos los unos a los otros en el temor de Dios.22Vosotras mujeres sujétense a vuestros propios maridos, como al Señor:23porque iel hombre es cabeza de la mujer, así como Cristo también es cabeza de la iglesia, él mismo Salvador del cuerpo suyo.24Mas como la iglesia está sujeta a Cristo, así las mujeres estén a sus maridos en todo.25Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo también amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella;26jpara santificarla, habiéndola limpiado con el klavamiento de agua con la palabra;27para presentársela a sí mismo, Iglesia gloriosa, no teniendo mancha, ni arruga, ni otra cosa semejante, sino que fuese santa e inmaculada.28Así también deben los hombres amar a sus propias mujeres, como a sus mismos cuerpos: el que ama a su mujer, se ama a sí mismo.29Pues nadie jamás aborreció a su propia carne, sino que la sustenta y cuida, así como Cristo también a la iglesia;30porque nosotros somos miembros de su cuerpo, lde su carne y de sus huesos.31«mPor esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y quedará unido a su mujer: y los dos serán una misma carne.»32Éste es un gran misterio; yo empero digo esto con respecto a Cristo y a la iglesia.33Sin embargo, en cuanto a vosotros también, amad cada uno individualmente a su propia mujer ncomo a sí mismo; y vea la mujer que reverencie a su marido.
- aGn. 8:21; Lv. 3:16; 4:31.
- bMt. 5:14; 1 Ts. 5:5.
- c=aprobando. 1 Ts. 5:21.
- d=participación.
- eJn. 3:20, 21.
- fIs. 9:2; 26:19; 60:1; Comp. Gá. 5:19.
- gGr. redimiendo el tiempo. Col. 4:5.
- hHch. 16:25; Col. 3:16.
- i1 Co. 11:3.
- jJn. 17:17-19.
- kRt. 3:3; Ez. 16:9; Tit. 3:5; He. 10:22.
- lGn. 2:23; Lc. 24:39.
- mGn. 2:24.
- nMt. 22:39.