Daniel

Versión Moderna 2025

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1En el año primero de Darío hijo de aAsuero, de la raza de los Medos, que fue constituído rey sobre el reino de los Caldeos;2en el año primero de su reinado, yo Daniel llegué a entender por medio de los libros, la cuenta de los años de que había revelado Jehová al profeta Jeremías, que hubiesen de cumplirse setenta años de las desolaciones de Jerusalén.3Luego dirigí mi rostro hacia el Señor Dios, para buscarle en oración y súplica, con ayuno y saco y ceniza.4Oré pues a Jehová mi Dios, e hice confesión, diciendo:5nosotros hemos pecado, y hemos cometido iniquidad, y hemos hecho maldad, y nos hemos rebelado, apartándonos de tus mandamientos y de tus leyes;

6y no hemos escuchado a tus siervos los profetas, que en tu nombre han hablado a nuestros reyes, y a nuestros príncipes, y a nuestros padres, y a todo el pueblo de la tierra.7¡A ti, Señor, pertenece la justicia, mas a nosotros, confusión de rostro, como en el día de hoy; a los hombres de Judá, y a los habitantes de Jerusalén, a todo Israel también, así a los que están cerca como a los que están lejos, por todas las tierras adonde los has expulsado, a causa de su prevaricación con que han prevaricado contra ti!8¡Oh Señor, a nosotros nos toca confusión de rostro, a nuestros reyes, a nuestros príncipes, y a nuestros padres; porque hemos pecado contra ti!9Al Señor nuestro Dios le son propias las compasiones y las piedades, aunque nosotros nos hemos rebelado contra él;10y no hemos obedecido la voz de Jehová nuestro Dios, para andar en sus leyes, que él puso delante de nosotros por mano de sus siervos los profetas.11También todo Israel ha traspasado tu ley, apartando el oído para no escuchar tu voz; por lo cual se ha derramado sobre nosotros la maldición y la execración que está bescrita en la ley de Moisés, siervo de Dios; porque hemos pecado contra él.12Y él ha dado efecto a su palabra que habló contra nosotros, y contra nuestros jueces que nos han gobernado, trayendo sobre nosotros un mal tan grande; pues nunca se ha hecho debajo de todos los cielos como se ha hecho contra Jerusalén.13Conforme está escrito en la ley de Moisés, todo este mal nos ha sobrevenido; mas no hemos suplicado la gracia de Jehová nuestro Dios, a fin de volvernos de nuestras iniquidades, de calcanzar inteligencia en tu verdad.14Por lo cual dveló Jehová sobre el mal, y lo ha traído sobre nosotros; porque justo es Jehová nuestro Dios en todas sus obras que ha hecho, y nosotros no hemos obedecido su voz.15Ahora pues, oh Señor Dios nuestro, que sacaste a tu pueblo de la tierra de Egipto con mano poderosa, y te has hecho renombre, como se ve el día de hoy, nosotros hemos pecado, hemos obrado impíamente.16¡Oh Señor, conforme a todas tus ejusticias, apártese, te ruego, tu ceño y tu ardiente indignación de sobre tu ciudad de Jerusalén, tu santo monte; porque a causa de nuestros pecados, y de las iniquidades de nuestros padres Jerusalén y tu pueblo fhan venido a ser el oprobio de todos los que están alrededor nuestro.17¡Ahora pues, Dios nuestro, oye la oración de tu siervo, y sus ruegos, y haz que tu rostro resplandezca sobre tu Santuario que está asolado, por amor del Señor!18¡Inclina, oh Dios mío, tu oído, y oye; abre tus ojos, y ve las desolaciones nuestras, y a la ciudad gque es llamada de tu nombre; porque no derramamos nuestros ruegos ante tu rostro a causa de nuestras justicias, sino a causa de tus grandes compasiones!19¡Oh Señor, oye! ¡oh Señor, perdona! ¡oh Señor, presta atención, y hazlo así! ¡no te tardes, por tu propia causa, oh Dios mío; porque tu ciudad y tu pueblo son llamados de tu nombre!20Y mientras yo estaba aún hablando, y orando, y confesando mi pecado, y el pecado de mi pueblo Israel; y mientras derramaba mis ruegos delante de Jehová mi Dios, por el santo monte de mi Dios,

21sí, mientras aún hablaba en mi oración, el varón Gabriel, que yo había visto en visión hal principio, habiendo volado arrebatadamente, me tocó como a la hora de la ioblación de la tarde;22e hízome entender, y habló conmigo, diciendo: Oh Daniel, ahora he salido para hacerte sabio de entendimiento.23En el principio de tus ruegos salió la orden, y yo he venido para hacerte saber; porque eres jmuy amado: entiende pues la palabra, y alcanza inteligencia de la visión:24Setenta semanas están determinadas en cuanto a tu pueblo, y en cuanto a tu santa ciudad, para acabar con la transgresión, para kponer fin a los pecados, y para hacer expiación de la iniquidad, para introducir la justicia perdurable, y para poner sello a la visión y la profecía, y para ungir al Santo de los santos.25Sabe pues, y entiende que desde que salga lla orden para restaurar y reedificar a Jerusalén, hasta el Mesías, el Príncipe, habrá siete semanas y sesenta y dos semanas: la ciudad volverá a edificarse con calle y foso, bien que en tiempos de angustia.26Y después de las sesenta y dos semanas será mmuerto el Mesías; y no será más suyo el pueblo: y el pueblo de otro príncipe que ha de venir, destruirá la ciudad y el Santuario; y su fin será como con avenida de aguas; y hasta el fin de la guerra están decretados asolamientos.27Y dará validez al pacto para con muchos en la semana restante, y a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda vegetal; luego sobre el ala de las abominaciones vendrá el asolador; y hasta la consumación, y consumación decretada, se derramará la ira sobre el pueblo asolado.
  • a=Astiages.
  • bLv. 26:16; Dt. 27:15; 28:15, etc.
  • cSal. 90:12; Jn. 17:17.
  • dJer. 31:28; 44:27.
  • e=bondades, misericordias. Mt. 6:1.
  • fHeb. (son) para oprobio.
  • gGn. 4:26; 2 Cr. 7:14; Is. 43:7; 63:19.
  • hCps. 7:1; 8:16.
  • iEx. 29:39-41; Sal. 141:2; Hch. 3:1.
  • jCp. 10:19; Comp. Stg. 2:23.
  • k=sellar. He. 9:26.
  • lEsd. 1:4; 6:1-12; 7:11-26.
  • mIs. 55:8.