2 Reyes

Versión Moderna 2025

9

1Entonces el profeta Eliseo llamó a uno de los hijos de los profetas, y le dijo: Ciñe tus lomos, y tomando esta redoma de aceite en tu mano, anda a Ramot-galaad;2y llegado que hubieres allá, buscarás a Jehú hijo de Josafat, hijo de Namsi; y llegándote a él, harás que se levante de en medio de sus hermanos, y le llevarás a una cámara de adentro:3en seguida tomarás la redoma de aceite, y la derramarás sobre su cabeza, diciendo: Así dice Jehová: Yo te he ungido por rey de Israel. Luego abrirás la puerta y huirás; no esperes más.4Se fué pues el joven, criado del profeta, a Ramot-galaad;5y llegado que hubo, he aquí que los capitanes del ejército estaban sentados juntos; y él dijo: a¡Tengo un recado para ti, capitán! Y dijo Jehú: ¿Para cuál de todos nosotros? Y él respondió: ¡Para ti, oh capitán!6Jehú pues se puso en pie, y entró dentro de la casa; y el otro derramó el aceite sobre su cabeza, y le dijo: Así dice Jehová, el Dios de Israel: Yo te he ungido por rey sobre el pueblo de Jehová, sobre Israel.7Y herirás la casa de Acab tu señor, para que yo vengue la derramada sangre de mis siervos los profetas, y la derramada sangre de todos los siervos de Jehová, a mano de Jezabel.8Y perecerá toda la casa de Acab; y destruiré de Acab hasta los perros; tanto lo precioso como lo vil en Israel.9Y pondré la casa de Acab como la casa de Jeroboam hijo de Nabat, y como la casa de Baasa hijo de Ahías.10Y a Jezabel bla comerán los perros en el campo de Jezreel, sin que haya quien la entierre. Luego abrió la puerta y echó a huir.11Entonces Jehú salió a donde estaban los siervos de su señor; y uno le dijo: ¿Va todo bien? ¿Para qué vino a ti aquel cloco? Y él le dijo: Vosotros conocéis al hombre y su recado sabéis.

12A lo que dijeron ellos: ¡Mentira! Rogámoste nos lo digas. Y él respondió: Tal y tal cosa me habló, diciendo: Así dice Jehová: Yo te he ungido por rey de Israel.13Entonces ellos dse dieron prisa, y tomando cada uno su vestido, los pusieron debajo de él, sobre el armazón de la escalera; y tocaron trompeta, diciendo: ¡Jehú es rey!14De este modo conspiró Jehú hijo de Josafat, hijo de Namsi, contra Joram. (Es de saber que Joram estaba sitiando a Ramot-galaad, él y todo Israel, a causa de Hazael rey de Siria;15y había vuelto el rey Joram para curarse en Jezreel de las heridas que le habían hecho los Sirios, cuando estaba peleando contra Hazael rey de Siria.) Entonces dijo Jehú: Si es vuestro parecer, no salga ninguno, huyendo de la ciudad, para dar las nuevas en Jezreel.16Montó luego Jehú en su carro de guerra, y dirigióse a Jezreel; porque Joram estaba en cama allí; y Ocozías rey de Judá había descendido a visitar a Joram.17En esto, el atalaya que estaba sobre la torre en Jezreel, vió la ecomitiva de Jehú que venía; y dijo: ¡Estoy viendo un tropel de gente! Entonces dijo Joram: Toma un jinete y envía a encontrarlos, y pregunta: ¿Hay paz?18Fué pues un soldado, a caballo, a encontrarle; y dijo: Así dice el rey: ¿Hay paz? Y respondió Jehú: ¿Qué tienes tú que ver con la paz? vuelve en pos de mí. De lo cual el atalaya dió aviso, diciendo: Llegó el mensajero hasta ellos, mas no vuelve.19De nuevo envió otro de a caballo; el cual en llegando a ellos, dijo: Así dice el rey: ¿Hay paz? A lo que dijo Jehú: ¿Qué tienes tú que ver con la paz? vuelve en pos de mí.20Luego avisó el atalaya, diciendo: Llegó hasta ellos, mas no vuelve: y el arrear se parece al de Jehú, hijo de Namsi, porque arrea los caballos fcomo un loco.21Entonces dijo Joram: ¡Únzase el carro! Uncieron pues su carro; y salieron Joram rey de Israel y Ocozías rey de Judá, cada cual en su carro, dirigiéndose al encuentro de Jehú; y en efecto le encontraron en la porción del campo de Nabot jezreelita.22Y aconteció que cuando Joram vió a Jehú, le dijo: ¿Hay paz, Jehú? A lo que él respondió: ¿Qué paz, mientras duren glas fornicaciones de Jezabel, tu madre, y sus muchas hechicerías?23Entonces volvió Joram hlas riendas, y echó a huir, diciendo a Ocozías: ¡Traición, Ocozías!24En esto Jehú entesó su arco cuanto pudo, e hirió a Joram por entre las espaldas, de modo que le atravesó la flecha el corazón; y él cayó en su carro.25Entonces dijo Jehú a Bidcar, capitán suyo: Álzale y échale en la porción del campo que era de Nabot jezreelita; pues acuérdate de que cuando yo y tú íbamos juntos en un carro siguiendo a Acab su padre, Jehová le impuso esta icarga profética:26Por cierto, dice Jehová, yo ví ayer la derramada sangre de Nabot y la de sus hijos; y te lo voy a recompensar en este mismo terreno, dice Jehová. Ahora pues, álzale y échale en este terreno, conforme a la palabra de Jehová.27Entonces Ocozías rey de Judá, al ver esto, echó a huir por el camino de la Casa del Huerto; mas siguió tras él Jehú, exclamando: ¡También a éste heridle en el carro! lo cual hicieron en la subida de Gur, que está junto a Jibleam; y huyó a Meguido, y murió allí.

28Y le llevaron sus siervos en un carro a Jerusalén, y le enterraron en su sepulcro, junto con sus padres, en la ciudad de David.29Y en el año undécimo de Joram hijo de Acab había comenzado a reinar Ocozías sobre Judá.30Entró pues Jehú en Jezreel. Y cuando oyó Jezabel lo sucedido, jse pintó los ojos con antimonio, y adornando su cabeza, se puso a mirar desde una ventana.

31Y como Jehú venía entrando por la puerta, ella dijo: ¿Lo pasó bien Zimri, que mató a su señor?32Mas él, alzando la cara hacia la ventana, dijo: ¿Quién hay de mi parte; quién? Y se le asomaron dos o tres camareros.33Y él dijo: ¡Echadla abajo! y la echaron; y su sangre salpico en la pared y en los caballos: y él mismo la holló.34Luego entró en la casa; comió, bebió, y dijo: Ruégoos que os empléeis en la maldita esa, y sepultadla; kque al fin es hija de rey.35Fueron pues a enterrarla; pero no hallaron de ella más que la calavera, los pies, y las palmas de las manos.36Volvieron pues, y se lo avisaron. Y él respondió: Oráculo de Jehová es este, que él habló por medio de su siervo Elías tisbita, diciendo: ¡En lel campo de Jezreel los perros comerán las carnes de Jezabel!37Y será el cadáver de Jezabel mcomo estiércol sobre la faz del campo, en la porción de Jezreel; de suerte que nadie podrá decir: ¡Esta es Jezabel!
  • aJue. 3:19.
  • b1 R. 21:23; Ap. 2:20.
  • cHeb. rabioso. Jer. 29:26; Jn. 10:20; Hch. 26:24; 1 Co. 4:10.
  • dMt. 21:7.
  • eHeb. muchedumbre. Cp. 5:15.
  • fHeb. en locura.
  • gAp. 2:20.
  • h1 R. 22:34.
  • i=profecía conminatoria. Is. 13:1; 1 R. 21:19-29.
  • jJer. 4:30; Ez. 23:40.
  • k1 R. 16:31.
  • l1 R. 21:23.
  • mSal. 83:10.