1 Reyes

Versión Moderna 2025

18

1Y sucedió que pasados ya amuchos días, en el año tercero tuvo Elías revelación de Jehová, que decía: Anda, muéstrate a Acab, porque voy a bdar lluvia sobre la tierra.2Partió pues Elías para mostrarse a Acab. Y el hambre era grave en Samaria.3Llamó entonces Acab a Abdías, que era mayordomo de palacio (el cual Abdías era en gran manera temeroso de Jehová;4pues había acontecido, cuando Jezabel iba extirpando a los profetas de Jehová, que Abdías tomó a cien profetas, y los escondió, cincuenta en una cueva, y cincuenta en otra; y los sustentó con pan y agua);5y dijo Acab a Abdías: Anda por la tierra a todas las fuentes de aguas, y a todos los arroyos; quizás hallaremos pastos con que guardemos la vida a los caballos y los mulos, para que no nos quedemos privados de bestias.6Repartieron pues entre sí la tierra para recorrerla: Acab fué solo por un camino, y Abdías fué solo por otro camino.7Estando pues Abdías en el camino, he aquí a Elías que venía a su encuentro. Y él le conoció, y cayó sobre su rostro y le dijo: ¿Eres tú mi señor Elías?8Y él le respondió: , soy. Anda, di a tu señor: Aquí está Elías.9A lo que el otro respondió: ¿En qué he pecado, para que tú quieras entregar a tu siervo en mano de Acab, para que me mate?10¡Vive Jehová tu Dios! que no hay nación o reino adonde no haya enviado mi señor a buscarte; y cuando decían: No está; exigía juramento a aquel reino, o a aquella nación, de que no te podían hallar.11¡Y ahora tú dices: Anda, di a tu señor: Aquí está Elías!12Va pues a suceder que cuando yo te haya dejado, el cEspíritu de Jehová te llevará a donde yo no sepa; de manera que yendo yo a decírselo a Acab, y no pudiéndote él hallar, me matará: bien que yo tu siervo temo a Jehová desde mi mocedad.13¿Acaso nunca le fué contado a mi señor lo que hizo tu siervo cuando Jezabel mataba a los profetas de Jehová; cómo escondí de los profetas de Jehová cien hombres, cincuenta en una cueva, y cincuenta en otra, y los sustenté con pan y agua?14Y ahora tú me dices: Anda, di a tu señor: Aquí está Elías: y él me matará.15Pero respondió Elías: ¡Vive Jehová de los Ejércitos, delante de quien yo estoy en pie, cual siervo suyo, que hoy mismo tengo de mostrármele!16Partió pues Abdías para encontrar a Acab, y se lo dijo; con lo cual fué Acab a encontrarse con Elías.

17Y sucedió, luego que Acab vió a Elías, que le dijo Acab: d¿Estás tú aquí, perturbador de Israel?18A lo que respondió: No he perturbado yo a Israel, sino tú y la casa de tu padre, por haber edejado los mandamientos de Jehová, y haber seguido a los Baales.19Ahora bien, envía y congrégame a todo Israel en el monte Carmelo; también a los profetas de Baal, cuatrocientos cincuenta, y a los profetas de fla Ashera, cuatrocientos; los cuales comen a la mesa de Jezabel.20Por lo cual envió Acab a todos los hijos de Israel, y congregó a los profetas en el monte Carmelo.21Entonces acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: g¿Hasta cuándo vacilaréis entre dos opiniones? si Jehová es Dios, seguidle; mas si lo es Baal, entonces seguidle a él. Mas el pueblo no le respondió palabra.

22Entonces dijo Elías al pueblo: Yo, yo solo quedo como profeta de Jehová; mas los profetas de Baal son cuatrocientos y cincuenta hombres.23Dénsenos pues dos novillos; y escojan ellos para sí un novillo, y cortándole en trozos, pónganle sobre la leña; mas no le pongan fuego: y yo aderezaré el otro novillo, y le colocaré sobre la leña, mas no le pondré fuego.24Invocad luego el nombre de vuestro dios, y yo invocaré el nombre de Jehová; y sea que el dios que responda por medio de fuego, él sea tenido por hDios. A lo cual respondió todo el pueblo: ¡Bien dicho!25En seguida dijo Elías a los profetas de Baal: Escoged para vosotros un novillo, y aderezadle primero; porque vosotros sois los más; e invocad el nombre de vuestro dios; mas no le pongáis fuego al sacrificio.26Ellos pues tomaron el novillo que se les había dado, y le aderezaron; e invocaron el nombre de Baal desde por la mañana hasta el mediodía, diciendo: ¡Oh Baal, óyenos! ipero no hubo voz, ni quien respondiese: y ellos saltaban junto al altar que habían hecho.27Y aconteció que al mediodía se burlaba de ellos Elías, diciendo: ¡Gritad más recio! ya que es dios; porque estará meditando, o quizás se habrá retirado, o bien estará de viaje; ¡o tal vez duerme, y habrá que despertarle!28En efecto, ellos gritaban a grandes voces, y jsajábanse, según su costumbre, con cuchillos y lancetas, hasta chorrear la sangre sobre ellos.29Y aconteció, pasado ya el mediodía, que ellos siguieron profetizando hasta la hora de ofrecerse kla oblación de la tarde: mas no hubo voz, ni quien respondiese, ni quien les prestase atención.30Entonces dijo Elías a todo el pueblo: Acercaos a mí: y se le acercó todo el pueblo. En seguida compuso el altar de Jehová que estaba derribado.

31Pues que tomando Elías doce piedras, conforme al número de las tribus de los hijos de Jacob, el cual tuvo revelación de Jehová, que decía: lIsrael será tu nombre;32con aquellas piedras edificó altar en el nombre de Jehová, e hizo al rededor del altar una zanja, donde pudiesen caber como dos seahs de semilla.33Luego puso en orden la leña, y cortando en trozos el novillo, le puso encima de la leña. Y dijo: Llenad cuatro cántaros de agua, y derramadla sobre el holocausto y sobre la leña.34Y dijo: Hacedlo por segunda vez; y lo hicieron por segunda vez. Y dijo: Hacedlo por tercera vez; y lo hicieron por tercera vez;35de suerte que corría el agua al rededor del altar; y también la zanja quedó llena de agua.36Y aconteció que al tiempo de ofrecerse la oblación de la tarde, el profeta Elías se llegó al altar, y dijo: ¡Oh Jehová, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, hoy mismo sea conocido que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo; y que por orden tuya he hecho todas estas cosas!

37¡Respóndeme, oh Jehová, respóndeme: para que conozca este pueblo que tú, Jehová, eres el Dios verdadero; y sea conocido que has hecho volver el corazón de ellos!38Entonces cayó el fuego de Jehová, y consumió el holocausto, y la leña, y las piedras, y el polvo; y lamió el agua que había en la zanja.39Y lo vió todo el pueblo: por lo cual cayeron sobre sus rostros, diciendo: ¡Jehová, msolo Dios! ¡Jehová, solo Dios!40Y díjoles Elías: Prended a los profetas de Baal; no se escape ni uno de ellos. Y ellos los prendieron: y bajándolos Elías al torrente de Cisón, los degolló allí.41Entonces dijo Elías a Acab: ¡Sube, come y bebe; porque hay sonido de abundancia de lluvia!

42Subió pues Acab para comer y beber. Entretanto Elías había subido a la cumbre del Carmelo; y postrándose en tierra, puso su rostro entre sus rodillas.43Y dijo a su criado: Ruégote que subas y mires hacia el mar. En efecto, él subió, y miró; y dijo: No hay nada. Y le dijo: Vuelve hasta siete veces.44Y aconteció que a la séptima vez, dijo: He aquí una nubecilla pequeña, como la palma de la mano de un hombre, que va subiendo de la mar. Entonces él le dijo: Sube presto, di a Acab: Unce tu carro, y desciende; para que no te ataje la lluvia.45Y sucedió que en el entretanto los cielos se obscurecieron con nubes y viento, y hubo una gran lluvia. Y montando Acab en su carro, fué a Jezreel.46Y la mano de Jehová estuvo sobre Elías, de modo que ciñéndose los lomos, corrió delante de Acab hasta llegar a Jezreel.
  • aLc. 4:25; Stg. 5:17.
  • bDt. 28:12.
  • c2 R. 2:16; Ez. 3:12-14; Mt. 4:1; Hch. 8:39.
  • dCp. 21:20; Jos. 7:25; Hch. 16:20.
  • e2 Cr. 15:2.
  • fCp. 14:15.
  • g2 R. 17:41; Mt. 6:24.
  • hHeb. el Dios.
  • iSal. 115:5; Jer. 10:5; 1 Co. 8:4; 12:2.
  • jLv. 19:28; Dt. 14:1.
  • kEx. 29:41; 2 R. 16:15; 3:20.
  • lGn. 32:28; 35:10; 2 R. 17:34.
  • m=es el Dios. 2 Cr. 32:13; Dt. 32:31.