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Pláticas sencillas
Lucas: Cap. 5 - Los fariseos y escribas se oponen a Cristo
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Pláticas sencillas
El llamamiento de Leví
Jesús quería llamar a otro compañero de trabajo. En el mundo, cuando un gran hombre quiere un colaborador, lo escoge entre aquellos que estima a su altura. Considerando el estado del hombre, Jesús no podía encontrar seres semejantes. De modo que los tomó tales como los encontró, vasos vacíos que quiso llenar de su amor y su poder.
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El llamamiento de Simón
Jesús no predicaba solamente en las sinagogas. Cuando llegó al borde del lago de Genesaret, grandes multitudes se le agolpaban para oír la palabra de Dios. Al ver cerca de la orilla dos barcas que los pescadores habían dejado allí para lavar sus redes, Jesús subió a una que pertenecía a Simón, y le rogó que la alejara un poco de tierra. Desde allí pudo enseñar más libremente.
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Pláticas sencillas
La curación de un leproso
En una ciudad donde Jesús se encontraba, vino a él un leproso, y cayendo sobre su rostro, dijo: “Señor, si quieres, puedes limpiarme” (v. 12). Jesús lo tocó diciendo: “Quiero; sé limpio. Y al instante la lepra se fue de él” (v. 13). Este hombre había discernido en Jesús el poder divino, el único que podía sanarle.
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Pláticas sencillas
La curación de un paralítico
Un día, Jesús enseñaba a una gran multitud entre la que se encontraban unos fariseos y doctores de la ley. Habían llegado de todos los pueblos de Galilea, de Judea y de Jerusalén, “y el poder del Señor estaba con él para sanar” (v. 17). Aquí la palabra “Señor” se refiere a Dios. ¡Qué privilegio para estos hombres tener en medio de ellos el poder de Dios para sanarlos!
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Pláticas sencillas
Lo viejo y lo nuevo
Estos mismos razonadores preguntaron a Jesús por qué los discípulos de los fariseos y los de Juan ayunaban a menudo y hacían oraciones, mientras que los suyos comían y bebían. Jesús les respondió: “¿Podéis acaso hacer que los que están de bodas ayunen, entre tanto que el esposo está con ellos? Mas vendrán días cuando el esposo les será quitado; entonces, en aquellos días ayunarán” (v. 34-35).
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