The Mackintosh Treasury
2 Samuel 7 - La casa de David y la casa de Dios
Nada manifiesta más la estrechez del corazón humano que su apreciación de la gracia divina. Nos inclinamos mayormente hacia el legalismo, porque ofrece al yo un lugar, y nos hace sentirnos algo. Ahora bien, es precisamente lo que Dios no quiere permitir. “Para que ninguna carne se jacte en su presencia”, está escrito (1 Corintios 1:29; RV 1909), y es una palabra que nada puede anular.
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