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Pláticas sencillas

Lucas: Cap. 24 - Nuestro Señor resucitado da una comisión a sus testigos

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Pláticas sencillas

En el camino a Emaús

Aquel día, dos discípulos, uno de los cuales se llamaba Cleofas, se dirigían a Emaús. Este pueblo se encontraba a sesenta estadios (unos 11 kilómetros) de Jerusalén. Yendo de camino, conversaban sobre lo que acababa de suceder en Jerusalén. Sin duda, estos acontecimientos llenaban el corazón de todos los que estaban apegados a Jesús.

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Pláticas sencillas

Jesús en Emaús

Los dos discípulos, junto a su admirable compañero de ruta, se acercaban al pueblo hacia donde se dirigían. Entonces Jesús hizo como que iba más lejos. “Mas ellos le obligaron a quedarse, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. Entró, pues, a quedarse con ellos” (v. 29). El corazón de los dos viajeros sentía un misterioso atractivo por ese forastero.

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Pláticas sencillas

Jesús explica las Escrituras

Jesús dijo a sus discípulos: “¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían” (v. 25-27).

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Jesús se aparece a sus discípulos reunidos

Mientras Cleofas y su acompañante contaban a los discípulos cómo Jesús se les había manifestado, el Señor mismo se puso en medio de ellos y les dijo: “Paz a vosotros. Entonces, espantados y atemorizados, pensaban que veían espíritu. Pero él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y vienen a vuestro corazón estos pensamientos?

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La ascensión del Señor

Jesús condujo a sus discípulos a Betania, y allí “alzando sus manos, los bendijo. Y aconteció que bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo” (v. 50-51). A menudo Jesús se retiraba a Betania, sobre todo en los últimos días de su ministerio, cuando ya no pasaba sus noches en Jerusalén. Allí gozaba de la comunión de María, Marta y Lázaro.

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Las mujeres ante el sepulcro

El primer día de la semana, muy de mañana, las mujeres que habían seguido a Jesús desde Galilea vinieron al sepulcro. Traían las especias aromáticas que habían preparado para ungir el cuerpo de su Señor. Al encontrar el sepulcro abierto, entraron, pero comprobaron que el cuerpo de Jesús no estaba allí.

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